San Joaquín es, por antonomasia, una comuna industrial, digamos que desde una revisión a priori, el Municipio incluso debiera sostenerse gracias a la actividad industrial. La ciudad industrial de la que se está hablando es aquella primera, nacida a comienzos del siglo XX, aquella que entrega el primer (o uno de los primeros) impulsos industriales a la ciudad de Santiago. Por aquellos años, este sector correspondió a la periferia de la ciudad, antes de Américo Vespucio incluso, por lo que su actividad productiva no ejercía merma alguna en su contexto inmediato, en aquel momento temas como la polución, que no eran necesariamente materia de preocupación para las autoridades de la época. Con el paso del tiempo, incluida la expansión de la ciudad, este barrio fue sumergiéndose en ella, al tiempo que se configuraban unidades residenciales y equipamiento asociado al quehacer industrial, especialmente escuelas industriales y liceos técnico-profesionales, con lo que se configuró una unidad más compleja en torno a las instalaciones productivas, que a su vez, ancló la industria al terreno y a su tiempo. Por razones a investigar, este modelo de ciudad no se actualizó nunca, y por el contrario se deterioró, la falta de renovación tecnológica y el hábitat de pobreza y precariedad ambiental contribuyeron junto a los altos índices de polución a instalar una imagen de deterioro que se arrastra por décadas. La condición periférica y la mala calidad ambiental expresada principalmente en carencia de espacios públicos y la falta de tratamiento del Zanjón de la Aguada bajaron el valor del suelo, instalándose en el terreno disponible poblaciones de vivienda social e industrias de menor escala, aun más precarias que las antiguas originarias. Incluso se ha visto un proceso de mudanza extenso y sostenido, ejercido por las industrias de mayor escala (y alcance económico) hacia nuevos complejos de mejor imagen, con lo que el deterioro también se expresa en el proceso de “renovación” producido desde su origen hasta hoy. Seguramente, y por confirmar dentro de la investigación de apresto, el municipio ha considerado esta condición anacrónica del barrio como un agente de minusvalía y que, en lugar de reforzar el progreso comunal-barrial, se ha convertido en un foco negativo de desarrollo, por lo que las políticas más recientes en materia de planeación han consistido en la formulación de instrumentos de erradicación de la industria nociva o conflictiva, en lugar de herramientas que permitan a los industriales renovar le modelo de ciudad industrial del que son habitantes, fundadores y responsables, reemplazando los usos de suelo originales por los de vivienda y dificultando toda ampliación de la placa industrial. El proceso está avanzando, y es consecuente al desarrollo de una ciudad contemporánea, sin embargo cómo abordarlo, cómo intervenir y la duda esencial de si es acaso la erradicación absoluta, el total borrado de la historia reciente y originaria del barrio, la manera de hacer ciudad en este lugar, son los temas a desarrollar en adelante.